domingo, 4 de junio de 2017

Pensando en Nueva York




Durante mucho tiempo planeas, te preparas  e idealizas un viaje, una ciudad, un paisaje, una zona del planeta que te gustaría conocer, pero sobre todo piensas en qué significado tendrá para tí, qué sentirás en esa ciudad cuando la puedas pasear por primera vez, cuando puedas contemplar y descubrir tranquilamente todo lo que habías imaginado, leído o visualizado sobre esos paisajes o esos rincones cuando te encuentres frente a ellos. Todo está por descubrir.

Preparando la maleta, intente llevarme música que para mi significase el paisaje de Nueva York y algún libro para el viaje. Mi hijo me recomendó un libro que acababa de leer "La vida secreta de las ciudades" de Suketu Mehta "mamá, te va ha encantar" me dijo "aprovecha en el avión antes de llegar a Nueva York". Tenía toda la razón, me encantó, y desde luego me cambió un poco la mirada que tenía sobre Nueva York, desde el aire cuando visualicé todo su perfil empecé a pensar en todo lo que había leído, empecé a pensar en todos los que antes que yo habían llegado a Nueva York y cuando aterricé, la intente mirar desde muchos ángulos diferentes, he intentaré contaros algunas de mis impresiones aunque sea, a veces, sólo fotográficas.

Intentaré que penseis conmigo en Nueva York.

Atardeciendo desde la zona de Dumbo, entre el Puente de Brooklyn y el Puente de Manhattan.
Al atardecer multitud de personas buscan un sitio en la orilla para relajarse y contemplar el magnífico espectaculo
Despedir el sol puede ser, en algunos espacios, uno de los momentos más mágicos, más cautivadores y para muchos
uno de los momentos más románticos... a la orilla del East River y mirando el puente de Brooklyn nos encontramos
con una declaración de amor con la escena de "chico de rodillas pidiendo amor a su chica con sortija incluida"


Puente de Brooklyn
Fue construido entre 1870 y 1883, en su momento fue el puente colgante más grande del mundo.
También fue el primero suspendido mediante cables de acero y desde entonces uno de los emblemas de Nueva York.

" ¿Cuál es la historia de una ciudad? ¿Cuál es la historia de Mumbai, de Nueva York, de Sao Paulo? Depende de quién la cuente y de quién la escuche.


Está la ciudad estadística y está la ciudad impresionista: la percepción que cada individuo, turista o residente, tiene de una ciudad en particular. Cuando los datos estadísticos contradicen las impresiones del individuo, a menudo resulta chocante. Pero no por ellos sus impresiones son menos convincentes. Los turistas que visitan Nueva York la ven como un paraíso multiétnico donde las razas se pasean por las avenidas formando un espléndido mosaico. La verdad estadística, sin embargo, es que se trata de la segunda ciudad más segregada de Estados Unidos.
...

Durante la mayor parte de nuestra historia como especie no hemos sabido sabido adaptarnos al movimiento continuo, radical. Hemos permanecido en un lugar, en nuestros pueblos. Pero en el último cuarto de siglo, la población emigrante del mundo se ha duplicado. Hoy, 750 millones de personas viven en un país donde no han nacido: uno de cada veintiocho seres humanos. Si todos los emigrantes conformarán una nación, constituirían el quinto país más grande del planeta. Y estamos solo al principio: a medida que la guerra, las desigualdades y el cambio climático nos empujen más que nunca al extranjero, el fenómeno que definirá a la humanidad del siglo XXI será la emigración masiva."   

"La vida secreta de la ciudades"   Suketu Mehta

Pensando Nueva York

Aterrizar, situarse, adaptarse y descubrir necesita su tiempo, nos lo tomamos tranquilamente y después de comer nos acercamos en metro a la zona de Dumbo, un barrio en el distrito de Brooklyn, que antiguamente era conocida como Fulton Landing una zona portuaria con almacenes y pequeñas fábricas todas con una construcción industrial en ladrillo rojo y con grandes ventanales para facilitar la carga y descarga. La zona donde el transbordador que conecta con Manhattan tenía la parada antes de la construcción del Puente de Brooklyn.

Paseamos tranquilamente por esta zona y descubrimos que hace ya algún tiempo se ha puesto de moda y los grandes almacenes han sido comprados, rehabilitados y ocupados después de la crisis y la gran desindustrialización, muchos jóvenes emprendedores y artistas vieron una oportunidad para tener acceso a una vivienda con grandes espacios y a mejor precio que en Manhattan. A lo largo de finales del siglo XX en esta zona empezó la gentrificación de Dumbo cambiando el panorama de la ciudad.

Bajo los soportales de los almacenes comienzan el barrio de Dumbo
En una decoración más austera pero cualquier rincón es aprovechado para el descanso y para poder comer




En la orilla del East River, frente a Manhattan, se encuentra un paseo con mobiliario urbano público que hace las
delicias de los ciudadanos y turistas que se colocan para disfrutar o hacer fotos, sobre todo al atardecer.

Siguiendo el paseo por el East River se encuentra a los pies del Puente de Brooklyn un restaurante famoso
por sus vistas y por su lujo, pero puedes seguir por el paseo y también encuentras un pequeño local con
música en directo y unas mesas y sillas que bien vale una parada y una maravillosa vista panorámica de
 todo el Skyline del Downtown de Manhattan.

El Puente de Brooklyn al anochecer

Contemplar la ciudad desde esta orilla y dejar que las luces remarquen todo su esplendor te da una
 perspectiva lejana casi distante de una de las grandes metrópolis del momento.

El famoso Skyline de Manhattan, como una fortaleza flotante, sobre el East River.
Me recordó a las ciudades medievales fortificadas con sus torres de poder alzándose unas sobre otras.

Me despido con una de las músicas que me llevé en mi mochila, "Puentes sobre aguas turbulentas" que mirando los puentes no podía ser más evocadora.

viernes, 12 de mayo de 2017

¿Por qué viajamos?


"ÍTACA"
"Quan surts per fer el viatge cap a Ítaca ,
has de pregar que el camí sigui llarg,
ple d'aventures, ple de coneixences..." K. Kavafis
Versión de Lluís Llach


Paestum, buscando las huellas de la Magna Grecia


Viajar, movernos, descubrir, experimentar, aprender, probar, equivocarnos, mirar, aventurarnos, etc... cualquiera de estas palabras estarían incluidas en una definición si me preguntaran el porqué de viajar. Todas ellas nos hablarían en el fondo como una metáfora del periplo de la vida.

Pero sí le preguntásemos a otros ¿por qué viajamos? muchas de las respuestas seguramente serían similares, cada uno de nosotros buscamos algo diferente cuando viajamos, los motivos pueden ser miles, pero coinciden en algunos aspectos aunque sea sólo porque soñamos, porque tenemos capacidad para imaginar otros lugares posibles.

El motor de nuestro viaje muchas veces viene provocado del exterior, de lo que oímos a otros, de lo que nos cuentan, de lo que vimos en algún reportaje, de nuestras lecturas o sueños...,  también nos puede motivar la idea de contar nosotros la propia experiencia, o por salir al mundo y socializarnos, por prestigio, por añadir algo más a nuestro consumo, por ponernos a prueba, por observar otras vidas, por no perdernos ningún tren, etc... Pero, cada uno de nosotros tenemos, en nuestro universo íntimo y personal, idealizado un viaje, un paisaje, un punto en el mapa, una experiencia o una cultura en especial y buscamos la manera de alcanzar ese lugar soñado viajando.

En el Templo de Poseidón en Paestum

La historia de la humanidad es la historia del viaje, es la historia del nómada,  del movimiento, de la adaptación, del cambio, somos seres errantes buscando nuestro lugar en el mundo, buscando donde crecer, donde echar raíces, donde aprender, donde asentarse, es el gran viaje de la adaptación. 

Hemos crecido oyendo y leyendo las grandes epopeyas de viajes, la de Ulises en La Odisea, la de Eneas en la Eneida, la de los Argonautas, la del pueblo judío por el Desierto, los viajes de Marco Polo, los de Cristóbal Colón, los viajes de Gulliver, los de Conrad, London, Stevenson, Livingstone, Darwin etc... Todas estas historias de viajes que nos llegaron desde la antigüedad hasta finales del siglo XIX y principios del XX nos narran la aventura humana del descubrimiento, del impulso por abrir nuevas rutas y conocer otros mundos, nos narran la aventura del saber, del conocimiento.


Los bustos clásicos y el Infinito, en Ravello


Hoy en día, en el siglo XXI, en un mundo globalizado el sentido del viaje a cambiado, ya no encontramos las grandes epopeyas de viajes que nos cuentan y nos descubren algo más allá de lo que conocemos, nos encontramos más bien con viajes personales, narrados desde una mirada más personal e intimista, son los grandes escritores de viajes contemporáneos que nos descubren otras culturas con el bagaje de la antigua literatura de viajes pero a veces añadiendo un plus más comercial, también nos encontramos viajes narrados con un estilo más periodístico o guías de viajes con un componente de consumo.

El horizonte y el mar, siempre presentes.
"En un lugar de la Mancha..."








En un mundo global en que el que vivimos, muchas veces no nos planteamos el porqué de emprender un viaje, simplemente queremos hacer turismo, almacenar recuerdos, experimentar emociones, encontrarnos en un status social, queremos comprar, recorrer y consumir sin pararnos a descubrir, a decidir, cuál es nuestro "propio viaje", nuestra "propia mirada al mundo".

El sentido del viaje es el "cambio", es el tránsito hacia un nuevo lugar, y no hace falta que sea lejano, que sea exótico, que sea bonito o aventurero, puede ser cercano, en nuestra propia ciudad, en la de al lado o lejano, lo importante es lo que habremos aprendido al decidirnos a "mirar" a "descubrir" o a "aventurarnos",  lo importante es el viaje interior, es el cambio que nos provoca en nuestras vidas el habernos atrevido a movernos, habernos atrevido a cambiar, a aprender, a observar, a soñar y a imaginar.


  "La gran literatura parece seguir más unida a la sensibilidad de quien viaja en otra dirección, sin destino quizá, hacia dentro, como en un eterno éxodo".         Román Piña

De todos los viajes posibles y de todas la definiciones que contestaron a la pregunta inicial, yo me quedo con la frase que define Mark Twain y que me la apropié para mi perfil del blog:

"Viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente."

Anocheciendo en el Castillo de Belmonte



lunes, 1 de mayo de 2017

París, el encanto de Montmartre



"Caminar por París..., es caminar hacia mí... es un lenguaje que no se puede expresar con palabras... es un pequeño corazón latiendo poco a poco...".
    Julio Cortázar.


Esas palabras de Julio Cortázar en un suplemento dominical, me hicieron evocar aquel café parisino en "Le Chat Noir" una mañana de otoño. ¡Qué tiempos!

Sentada, saboreando un aromático y cálido café me disponía a empezar el recorrido por uno de los barrios más soñados por mí. Quería aprovechar bien el tiempo aquella mañana y al salir del metro fui directa a tomar una dosis de cafeína, ¡otra más! quería estar bien despierta. Sentada en la terraza me di cuenta que estaba en "Le Chat Noir" y... ufff me relajé, contemple el famoso Gato Negro pintado en la pequeña mesa y saque rápidamente la guía para leer la historia de aquel mítico local. 

Por unos momentos cerré los ojos y me imaginé que como en "Midnight in Paris" me podría trasladar en el tiempo como su personaje y retroceder hasta 1881 cuando el célebre cabaret literario, artístico y musical fue inaugurado en el barrio bohemio de Montmartre por Rodolphe Salis y el poeta Émile Goudot. Me vi rodeada escritores, poetas, músicos, pintores, artistas excéntricos y bohemios con una estética Art Nouveau que recordaba mucho al diseño del famoso cartel del cabaret. Su creador fue el pintor francés Théophile Steinlen que lo diseñó al estilo Art Nouveau con influencia modernista... y allí estaba yo, mirando el gato negro de la pequeña mesa y volviendo a la realidad... uff como me gusta soñar.
"Le Chat Noir" y el café, combinación soñadora


Después de tomar el café, comencé a pasear por las calles de Montmartre buscando perderme entre sus edificios y encontrar muchos de los referentes que tenía en mi pequeña guía.

Como el personaje de Gil en "Medianoche en París" no dejaba de pensar en un montón de artistas que habían estado vinculados a Montmartre, Edith Piaf, Maurice Chevalier, Georges Brassens, Yves Montand, Jacques Brel, pintores como Modigliani, Van Dongen, Juan Gris, Pablo Picasso y un largo etc... que convertiría mi paseo por las estrechas calles de Montmartre en un sueño hecho realidad.



Recorrí las calles, subí en el funicular que lleva al Sacré-Coeur para después poder admirar las impresionantes vistas sobre París. 

Un violinista tocaba "la vie in rose" mientras los turistas iban de un lado para otro, yo busqué un rincón y me senté en las escaleras, quería disfrutar del instante mágico. Tenía París a mis pies.


Más tarde, comencé a bajar por las calles buscando el único viñedo que se conserva en el centro de París, en Montmartre. Pero por el camino me encontré con famoso "Cabaret du Lapin Agile" uno de los únicos cabarets del final del siglo diecinueve que continúa en, momentos puntuales, en marcha. La gran efervescencia artística y de grandes cabarets como "Le Chat Noir", "Le Divan Japonais", "Le Moulin Rouge" y el "Lapin Agile" fueron el foco de la Bohemia de Montmartre hasta 1914.

"Le Lapin Agile" fue uno de los más famosos cabarets de la época y centro donde se reunían los más bohemios y excéntricos artistas. El cabaret estaba decorado en sus paredes por cuadros que los artistas pintaban a cambio de comida y bebida. Picasso fue uno de los artistas que inmortalizó el cabaret dándole el nombre a un cuadro suyo en 1905 "Au Lapin Agile" y que estaría colgado en sus paredes hasta 1912.

El nombre del Cabaret proviene de un cartel pintado por el humorista André Gill con el dibujo de un conejo
huyendo de una cazuela "Le Lapin Agile" que significa "El Conejo Ágil".
Está situado en el cruce entre la Rue des Saules y la Rue Sant Vincent, frente a los viñedos de Montmartre.
 Picasso se inspiró en él para recrear el ambiente parisino de la época y pintó "Au Lapin Agile" en 1905 

Oh La La!! frente a mí se encontraba uno de los raros ejemplos de supervivencia de la expansión y especulación inmobiliaria de la gran ciudad. Las viñas de Montmartre, el único viñedo que queda como referente a su pasado agrícola, fueron plantadas en 1930 en memoria de la antigua tradición vitícola y son el orgullo de toda la zona. Para preservar este lugar amenazado por la construcción de un edificio, decidieron plantar un viñedo de 3250 pies y cuidarlo con esmero. La viña es propiedad de la Ciudad de París y es cuidada por los agentes de Parques, Jardines y Espacios verdes.

El viñedo de Montmartre da un vino que se llama "Le Clos Montmartre" y la explotación de él va para el Comité de Fiestas y Acciones Sociales de Montmartre. Cada año se elaboran cerca de 500 litros mediante métodos tradicionales y todos los años el segundo fin de semana de octubre se organiza la Fiesta de la Vendimia. Una oportunidad única para adentrarse en un París diferente.

Vista panorámica de los viñedos.

Moulin de la Galette

Ese París que aún recuerda su pasado agrícola y rural, dejaba pistas para que yo investigara. Aparte de los viñedos me encontré con Molinos, el famoso "Moulin Rouge", a la entrada de Montmartre, es el único que nunca ejerció de molino sino de cabaret.

Los Molinos de la Butte (de la colina) de Montmartre no servían sólo para moler trigo, eran utilizados para chafar en las vendimias y más cosas. También se convirtió en uno de los paseos dominicales de los parisinos. De los quince molinos que llegaron a jalonar la colina en los siglos XVIII y XIX en la actualidad sólo quedan dos.

Los Molinos y el Viñedo de Montmartre nos recuerdan el pasado y la historia de París. Montmartre era una antigua comuna francesa del departamento del Sena y por mucho tiempo fue un pueblo rural organizado en torno a su Abadía y poblada por campesinos, artesanos y molineros.


El famoso "Moulin Rouge" al pie de Montmartre en el barrio rojo de Pigalle.
Se le considera como uno de los exponentes de la corriente Belle Epoque y quedó inmortalizado por la obra del
extraordinario artista Hanri de Toulouse-Lautrec que pintó el cartel de la inauguración del "Moulin Rouge" 


Mientras deambulaba por las estrechas calles empedradas de Montmartre me encontré con "Le Mur des Je t'aime" dedicado a todos los enamorados y pensaba en la cantidad de películas que me recordaban aquellos jardines y edificios, "Un americano en París" de V. Minnelli, "Los 400 golpes" de F. Truffaut, "Moulin Rouge" de J. Houston, "Boulevard" de J.Duvivier, "La vida en rosa" de Olivier Dahan, "Midnight in Paris" de W. Allen y ... de pronto el "Café des 2 Moulins" en la esquina de Rue Lepic donde se rodó "Amélie" de J-Pierre Jeunet. ¡Qué maravilla!!.  Caminando había conseguido volver a meterme en la máquina del tiempo y podía imaginar a la dulce y soñadora Amélie sirviendo un café y diciendo "Amélie va a cambiar tu vida" mirándome y sonriendo.

El amor, los sueños, las fantasías, la imaginación... toda esa combinación había añadido un plus a este viaje, había conseguido que por un día pudiese imaginar otras vidas, muchos personajes, muchos escenarios y en diferentes momentos de la historia de Montmartre.

"Amélie" o "Le fabuleux destin d'Amélie Poulain" el título original de la película

"Cada uno de nosotros lleva dentro de sí las ciudades, de su juventud o de sus sueños, con la secreta preferencia por el PARÍS que alberga en su memoria y que le parece más atractivo que el del prójimo".        Julien Green


lunes, 10 de abril de 2017

Pon un huerto urbano en tu vida




La primavera floreciendo por cada rincón
¿Por qué un huerto urbano en tu ciudad? ¿Por qué un huerto urbano cerca? Porque los huertos urbanos han venido para quedarse, porque es una corriente que se expande por muchas de la grandes urbes como Nueva York, Londres, Berlín, Hong Kong, etc... donde el crecimiento urbanístico no ha dejado espacio para la convivencia social, la sostenibilidad y para la relación con la naturaleza. Así que espacios abandonados y degradados han sido la oportunidad para recuperar, con la complicidad de los vecinos, la ciudad y acercar la naturaleza, integrar y hacerla más habitable, más sostenible.

La idea de ciudad se ha ido transformando en estos últimos años, ya no solo la concebimos como una estructura física edificada sino como una estructura donde una comunidad humana se desarrolla, vive, convive y evoluciona, la hemos considerado como un "ente" palpitante lleno de vida,  ideas y creatividad, no como una ciudad "dormitorio". 

Os voy a mostrar en fotos una experiencia cercana en mi ciudad, que ha servido para que un rincón, un solar abandonado en el barrio de Carolines, haya cambiado la vida de los vecinos, haya conseguido ilusionarlos, implicarlos y cohesionarlos. Ha conseguido recuperar un espacio para la convivencia y la educación medio-ambiental, es L'Hort Comunitari de Carolines en Alacant.

Vista panorámica
"Que las ciudades crezcan cancerosamente sin límites racionales y que el territorio que invaden se vuelva tan inhóspito para cualquier forma de vida, no solo la humana, no ha sido un proceso natural, y ni siquiera inevitable" 
 Antonio Muñoz Molina

Con mucha ilusión y mucho esfuerzo se consigue que broten esperanzadores esquejes

La vida silvestre sonríe agradecida  y nos da color y alegría

Un magnífico diseño de la ilustradora Nayara

Nuevos cultivos y arreglos del compostaje harán las delicias de los próximos frutos

Las manos que ayudan a germinar nuestras ilusiones

"La vida de los Huertos urbanos depende de los vecinos, de las personas que sienten inquietud por dedicar un rato y encontrarse con sus vecinos trabajando la huerta en la puerta de su casa" S. Campos (Valladolid)


Berenjenas, calabacines, lechugas, cebollas, puerros, limones, nísperos, etc.. todo los que en pequeños espacios se pueda cultivar. Los vecinos y los voluntarios que lo gestionan se reparten el trabajo y los cultivos. La alegría y la ilusión que genera ver el "producto" del trabajo compensa más que lo que puedas obtener comprándolo. Eso ayuda para que se impliquen más en el cuidado y conservación del espacio recuperado.
Los pequeños brotes empiezan a salir



Las propuestas y las ideas de muchos de los participantes ayuda a generar ilusión por recuperar objetos, repararlos, pintarlos y convertirlos en útiles, prácticos y bonitos para que el espacio sea un lugar lleno de color, alegría y de vida.


Los vecinos participan activamente en la limpieza, el riego y el mantenimiento de este solar que ha sido recuperado para el barrio.

Muchas familias han conseguido que sus hijos pequeños participen, jueguen y propongan ideas para participar con otros niños en clasificar insectos y plantas. Han hecho un "safari de bichos" y un pequeño curso de fotografía. Se han organizado talleres y cursos de ajedrez.

Lo importante es que L'Hort se ha integrado en el barrio y se ha conseguido recuperar un rincón que estaba abandonado, lleno de basura y sin expectativas de mejorar, para convertirlo en un lugar de encuentros, de ilusión, de implicación, ejerciendo como un centro social y de cohesión entre los vecinos, donde la vida social y la solidaridad que han generado han transformado la vida de muchos de ellos.

Muchos domingos se organizan jornadas para intentar mejorar y conservar lo que se va deteriorando, también se arregla el huerto, se planta, se poda o se riega. Todo esto es una buena excusa para una comida comunitaria, una de las vecinas que és una excelente cocinera, consigue deleitar a todos con su famoso "cous cous"



Recordando las buenas costumbres para todos

El espacio urbano recuperado sirve para que se realicen en él un sin fin de actividades culturales y de ocio que consiguen que no olvidemos algunas tradiciones, muchas de ellas diluidas en una cultura global que engulle masivamente nuestras costumbres orales y gastronómicas incorporando las de las culturas predominantes como la anglosajona. Para los niños es un gran descubrimiento y una forma muy bonita de conservar nuestra memoria.

Se celebra entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre, la noche de  "Todos los santos" una fiesta nocturna donde hay "cuentacuentos", disfraces, teatro, velas, farolillos, calabazas, chocolate, churros y "castanyada". Bajo las luces tenues de la noche y las luces de las velas se cuentan cuentos, historias de miedo,  tradiciones y se explica el origen de la fiesta de "Halloween", fiesta que celebran en muchas otras culturas donde se evoca a nuestros antepasados, a la llegada de los días más oscuros, la llegada de la "noche" y del frío.

También se organizan, en las calurosas noches de verano, el "Cine al Bancal" un improvisado cine de verano donde se pueden ver películas antiguas, cenar a la fresca y escuchar el comentario sobre la película que prepara el que ha seleccionado la película.