lunes, 10 de febrero de 2020

París en Fin de Año




"Deambular por las calles de París... es un raro placer que sirve como degustativo
 de recuerdos. Solamente quienes saben perder el tiempo por las calles parisienses son capaces de saborear sus aspectos insólitos; y, en ocasiones, sorprendentes."
José María de Areilza


Grand Palais

He vuelto a París, después de algunos años, y he vuelto a mirarla como si no hubiera pasado el tiempo, sigue teniendo el mismo encanto elegante, majestuoso, bohemio y chic que consigue hechizar al visitante. 


He vuelto en esta ocasión, con mis amigos, para pasar el Fin de Año en París, y con la intención de hacer caso a lo que dice J.M.Areilza en su artículo, deambular por sus calles...,  callejear, saborear.. sorprenderme y dejarme llevar por el luminoso ambiente navideño de París.

Paseando por París me viene siempre a la cabeza la famosa frase atribuida a Enrique IV de "Paris vaut bien une messe" (París bien vale una misa), y desde luego que lo vale!! Aunque también hay algunas frases célebres "París era una fiesta" del libro de Ernest Hemingway o "siempre nos quedará París.." de Casablanca que me recuerdan el por qué vuelvo con la misma ilusión que la primera vez. Será porque "La ciudad de la Luz" consigue deslumbrar al visitante, enamorarlo y  que de alguna manera justifiquemos cualquier esfuerzo que se haga para conocerla. 

El Grand Palais visto desde el Puente Alejandro III

Un fin de semana en París da para mucho, se pueden visitar los monumentos más icónicos de la ciudad como la Torre Eiffel, el Arco de Triunfo, los Campos Elíseos, Notre Dame, la Saint Chapelle, Museo Louvre y d'Orsay, pasear por Montmartre con el Sacré-Coeur, por le Marais, por el Barrio Latino, etc.... pero también puedes optar por callejear sin prisas, mirar, saborear y dejarse envolver por el palpitar de la ciudad, para descubrir que cualquier rincón del centro de la ciudad tiene su encanto, mirar y observar a los parisinos en las terrazas, con sus diminutas mesas, leyendo la prensa tranquilamente con su café, mientras las hordas de turistas pasan por delante sacando fotos de todo es un verdadero placer, así es París, una ciudad vibrante que sigue adelante a pesar de ser una de las ciudades más visitadas de todo el mundo.

Nuestra propuesta de Fin de Año en París,  es un recorrido fotográfico por algunos de los lugares que nos han gustado y otros que teníamos muchas ganas de conocer, también por supuesto, siendo Navidad, recorrer las calles más iluminadas, contemplar el famoso árbol de Navidad de las Galerías Lafayette y por último, disfrutar del impresionante espectaculo de luz y color que montan para despedir el año en el Arco de Triunfo-Campos Elíseos.


Petit Palais
Museo de las Bellas Artes
Inicio del Puente Alexandre III con la la explanada de Los Inválidos y la Torre Eiffel al fondo

Plaza Vendôme

The Hoxton Hotel
Una de las primeras excusas para hacer una parada y descubrir un sitio muy "in", que habíamos visto por Internet, fue para tomarnos unos  cafés & croissants  en el hotel The Hoxton. El hotel está en un edificio del siglo XVIII que ha tenido diferentes vidas a lo largo de su historia, situado en el segundo distrito de París, que han sabido rehabilitar con mucho gusto y que se ha convertido en uno de los rincones favoritos de revistas y por supuesto de los Instagramers.

Nada más entrar nos encontramos con el lobby del hotel emplazado en una gran estancia con grandes cristaleras frontales y también en la cubierta del techo, todo volcado al patio central y presidido por una preciosa escalera de caracol que resalta  el espacio.

Un hotel muy bonito que se puede disfrutar, no sólo de sus habitaciones, sino también del restaurante o de  la cafetería.

The Hoxton hotel, es un edificio recuperado, cuya construcción del siglo XVIII  ha tenido varios usos antes que hotel,
 ha sido también una antigua fábrica de ropa, y se encuentra ubicado en el singular barrio industrial del distrito II.
Visitar su Lobby, con ese espacio tan "chic" inspirado en el antiguo París, es una de mis recomendaciones.
Poder disfrutar del espacio luminoso y diáfano que han conseguido con la remodelación y admirar su espectacular
escalera, con balaustrada de hierro y madera, saboreando un delicioso café & croissant es una experiencia "chapeau"
Segundo desayuno

Disfrutando el momento

Árboles de Navidad, luces y Carrusel... estamos en Navidad
Bares y terrazas 

Cualquier mirada a nuestro alrededor nos descubre encantadoras terrazas decoradas de navidad. Así que la primera mañana nos dedicamos a pasear, sobre todo porque por la huelga de transportes,  nos obligaba a tomarnos el viaje con mucha más calma.

Después de disfrutar de una mañana soleada callejeando, buscamos el restaurante donde habíamos reservado para comer, el famoso restaurante que aparece en varias películas y que, por su encanto y autenticidad, teníamos muchas ganas de conocer. Es Le Grand Colbert, hicimos la reserva con un mes de antelación y tuvimos la suerte de que nos colocaran en la mesa donde se han rodado muchas escenas de película.

El restaurante "Le Grand Colbert" en la Rue Vivienne en el II distrito de París muy cerca del Palacio de la Bolsa

El interior del restaurante "Le Grand Colbert"

En una mesa muy especial, donde se sientan los personajes de las dos películas que nos encantan, 
"Something's Gotta Give" y "Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho..?"
Recordando momentos cinefilos.. pudimos disfrutar de una velada maravillosa
"Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho..?

Diane Keaton y Keanu Reeves en "Cuando menos te lo esperas"
Ambiente del restaurante a la hora de la comida






Una foto para el recuerdo que nos hizo la pareja de australianos que teníamos al lado.
Os cuento una curiosidad, habían viajado tres veces a europa y las tres a París, les había conquistado ;-)

Un brindis por los momentos inolvidables

Después
 de una comida memorable nada mejor que un café en las Galerías Lafayette para ver su famoso árbol de navidad.



El impresionante árbol de navidad y la magnífica cúpula de cristal
El tradicional árbol de navidad de las Galerías Lafayette mide 16 metros de altura y está decorado con 
tonos rojos y dorados con la temática de las flores de invierno, rodeados de abejas con el remate central de una
abeja reina o "hada",  todo ello bajo una preciosa cúpula de vidrio coloreada. Cada 30 minutos se inicia un revoloteo
de las pequeñas abejas alrededor del árbol, todo un espectaculo de luz y color
Un pasarela transparente sobresale de uno de los pasillos para que podamos contemplar mejor el Árbol y
 los adornos, las abejas colgantes y las flores, toda una explosión de fantasía multicolor.
Un paseo por las calles de Montmartre al anochecer para despedir el día y volver al apartamento en
el Boulevard de Clichy
Moulin Rouge

Le Moulin de la Galette
Fachadas de Montmartre

Basílica del Sacré Coeur




El último día del año 2019 nos recibió con un sol espléndido y aunque frío, como es normal en diciembre en París, pero pudimos disfrutar de las terrazas, de sus mercadillos al aire libre, de su ambiente festivo y de como leí en una revista : "El alma de París no solo se encuentra en sus puentes, el Louvre o los bouquinistes que venden revistas y libros viejos a la orilla del Sena. También está en el aroma de los perfumes que entran y salen de las tiendas... el "je ne sais quoi" francés están aquí"

Como tan bien expresó Julio Cortázar cuando hablaba de su tiempo vivido en París y de lo que disfrutaba paseando, mirando y observando la vida a su alrededor: "Caminar por París.... es un pequeño corazón latiendo poco a poco.."


Avenue Montaigne un paseo de "lujo" por París


Desde luego es todo un lujo no tener presión al viajar, poder disfrutar encontrando rincones, como el de la foto, entre las grandes porterías, pequeñas y grandes tiendas, artesanos, tiendas de quesos, pequeños mercados a pie de calle, la boulangerie donde hacer cola para comprar una baguette mientras observamos a los parisinos pellizcando el pan mientras ojean el periódico... oh là là!! C'est Paris!!

Hemos disfrutado porque no sentíamos la presión de tener que ver los monumentos más emblemáticos y hacer las largas colas. Así que, nos dejamos llevar por los grandes bulevares y explanadas, mirando edificios y monumentos, disfrutando como niños del mercadillo navideño y su pista de hielo, paseando por los Jardines de Marte y el ambiente cosmopolita de Trocadero al atardecer, lleno de vendedores ambulantes, turistas, jóvenes haciendo skate y  pequeñas bandas de música callejeras.

Nos hicimos las fotos para el recuerdo de nuestra despedida del año y nos dirigimos a cenar al apartamento para poder salir a disfrutar de la espectacular fiesta de fin de año en los Campos Elíseos.

El mercadillo y la pista de hielo son unas de las atracciones navideñas que hacen las delicias de pequeños y grandes
La Torre Eiffel  
Desde la Plaza de Trocadero



La gran explanada de los Campos Elíseos se fue llenando poco a poco, pero es tan grande!! que en ningún momento nos encontramos agobiados. Hay varias entradas por las cuales se puede pasar, con un control policial de bolsos y mochilas para nuestra seguridad, y empiezan los controles desde cuatro horas antes del inicio del espectáculo. Nosotros llegamos una hora antes y pudimos situarnos muy bien. Habían pantallas a un lado y al otro para que no perdiéramos detalle.

Una despedida del año inolvidable,  disfrutamos de un espectáculo lleno de luz, color, música y fuego, para recomendar no perdéroslo.













jueves, 31 de enero de 2019

Fin de Año en Lisboa





  "Sobre siete colinas, que son otros tantos puntos
de observación desde donde disfrutar de magníficos panoramas,
se extiende la vasta, irregular y multicolor aglomeración de
casas que constituye Lisboa"
Fernando Pessoa

         
Mirador de Santa Luzia
Uno de los más bonitos miradores, de los muchos que ofrece Lisboa, es el de Santa Luzia, que nos muestra
una espectacular panorámica de los rojos tejados de la Alfama, el antiguo barrio de pescadores,
con la  impresionante iglesia de San Esteban y enfrente el estuario del Tajo.
 

Lisboa tiene una luz y un encanto especial como ciudad, nosotros ya la conocíamos y descubrirla  una vez más, engalanada de Navidad para celebrar la fiesta de Fin de año, ha sido una de las mejores decisiones que hemos podido tomar.

Desde hace varios años nos gusta celebrar la Nochevieja en diferentes capitales europeas y Lisboa ha sido una de nuestras mejores despedidas de año. La fiesta de fin de año es uno de sus puntos fuertes por los que ha apostado la ciudad. Durante 2 días la emblemática Plaça do Comercio se llena de música, de gente y de fiesta con un programa muy interesante que ameniza las últimas noches del año.

Lisboa es siempre una buena opción para acercarse a descubrirla, su ambiente cosmopolita con esa mezcla de decadencia consentida la convierte, sobre todo en estos últimos años, en una de las ciudades de moda en Europa. Lisboa ha cambiado mucho en los últimos diez años, pero también ha sabido conservar un estilo propio y no ha perdido esa marcada identidad que la hace especial, que crea tendencia.

Lisboa hay que tomarla con calma, hay que descubrirla desde los diferentes miradores que ofrecen vistas impresionantes, y hay que mirarla desde sus siete colinas y ver el grandísimo estuario que la abraza, para comprender lo que ha sido en el pasado Lisboa y lo que es ahora. Lisboa está situada en la margen derecha del grandísimo estuardo que forma el río Tajo, que se ensancha en su desembocadura hacia el Océano Atlántico, de orilla a orilla la cruzan dos fantásticos puentes que las unen, el puente 25 de Abril y el Vasco de Gama.

En los tres días que hemos pasado en Lisboa nos hemos dedicado a pasear, a recorrer los barrios con los famosos tranvías, a escuchar fado, a probar su sabrosa gastronomía , y sobre todo a disfrutar de sus maravillosos cafés y sus calles iluminadas de Navidad. El ambiente navideño lucía en todo su esplendor y es una ciudad muy acogedora para pasear, aunque subir las cuestas en alguno de los barrios son para no resistirse a los tranvías.

En un viaje de tres días os recomendaría no perderos: Alguno de los Miradores, visitar los barrios como El Chiado y Barrio Alto, La Baixa, La Alfama, Belém con la visita a la La Torre de Belém (Patrimonio mundial por la UNESCO) y el Monasterio de los Jerónimos, parando a tomar los famosos pasteis de Belém. Subir al Elevador de Santa Justa, pasear por la Plaza del Rossio y por la Plaza del Comercio, recorrer la calle Garret parando en el café "A Brasileira" y en la "Librería Bertrand", asomarse al río y contemplar alguno e sus puentes. Pero sobre todo disfrutar tranquilamente de una luminosa e inolvidable ciudad, ahh.. y degustar el Bacalao en todas sus variedades!!

El caudaloso río Tajo impresiona contemplarlo desde la zona alta de Lisboa, pero merece la pena
situarse en alguno de los miradores y darse cuenta de la situación tan estratégica que tiene la ciudad.

   "Perderse en la segunda esquina sin preguntar el camino, para encontrarse con sombrías callejas, callejones inquietantes y escaleras resbaladizas donde no faltan nunca flores en las ventanas, jaulas y canarios." 

 José Saramago

La calles empinadas, los tranvías, los coloridos edificios, los manises, la ropa tendida, los adoquines, etc...
callejeando descubres todo el encanto de una ciudad tocada por la luz, por una atmósfera mágica y decadente.

Perderse tranquilamente por las calles de Lisboa tiene el encanto de encontrarse de pronto con cafés, con pastelerías, con locales de fado, con pequeños restaurantes en alguna de sus callejuelas,  con librerías, ... y con edificios decadentes, con unas fachadas que atesoran un esmerado trabajo de artesanía, los colores de los azulejos que las decoran rememoran aquellos años de esplendor cuando una clase adinerada quería dejar su huella en la ciudad. Ahora muchas de esas fachadas necesitan de una rehabilitación pero conservan el estilo y la elegancia de lo que un día fueron.




El colorido de las fachadas son otro de los puntos fuertes  de la ciudad.

Calles estrechas, empinadas... y a lo lejos el Tajo.
"A Casa dos Bicos" el edificio es la sede de la Fundación José Saramago, que mantiene una exposición
permanente titulada "A Semente dos Frutos" sobre la vida y la obra del Premio Nobel con manuscritos,
libros, fotografías y otros documentos.

Muchos de los edificios que nos encontramos nos van contando su historia, sus orígenes, buscando información nos podemos hacer una idea de la importancia que tuvo esta ciudad en su pasado. Por ejemplo el edificio que ocupa la Fundación José Saramago es uno de ellos. Fue mandado construir en 1523 por el hijo del Virrey de la India, Brás de Albuquerque, con influencia en el Palacio de Ferrara en Italia. El edificio fue utilizado tanto por manos privadas como públicas, llegando incluso a ser en un momento concreto un almacén de bacalao. Ya en el siglo XX y después de una importante restauración albergó la Comisión de los Descubrimientos que recoge la historia y las actividades del largo periodo que los navegantes portugueses y sus viajes que marcaron un antes y un después en el  conocimiento del mundo tal y como lo conocemos.

Mural que está en una de sus paredes, donde se puede leer un libro y tomar un dulce acompañando al café.
La fórmula de café-librería es una buena opción para seguir manteniendo vivo el maravilloso momento
del encuentro de las letras con los aromas del delicioso y cálido café.

 
Caminar por Lisboa es pasear por su historia, es descubrir su arquitectura, sus edificios, sus comercios, sus gentes, su manera de entender la vida, sus cafés, su gastronomía, su cultura, sus escritores... y sus librerías.

En la calle Garret, 73 nos encontramos con la famosa "Livraría Bertrand", la más antigua de Lisboa y según pone en uno de sus carteles, la más antigua del mundo, en el año 2010 entraron a formar parte en el Libro Guinness de los Récords.

La librería Bertrand fue fundada en 1732 en el barrio del Chiado pero después del terremoto de 1755 que destruyó casi toda Lisboa, fue trasladada al lugar donde se encuentra ahora, en la calle Garret.

La librería es una de las preferidas de los lisboetas, en sus antiguas estanterías de madera guardan el mágico encanto de las historias vividas. En sus paredes cuelgan algunas fotos enmarcadas que nos cuentan los hechos que han ido sucediendo a través de su historia, lo que han ido presenciando sus paredes.

En el retrato dice:  Presenciamos
- Un terremoto, - una guerra civil, - nueve reyes, - un regicidio, - 16 presidentes, - 3 repúblicas, - 6 golpes de estado, -2 guerras mundiales, - la construcción de un muro... la caída del muro, - la unificación de Europa, -la entrada del euro... y tenemos libros para contarles sobre todo eso.

Una maravilla poder husmear entre sus estanterías y observar todo lo que sucede a su alrededor. Muchos no saben que en su interior se encuentra una cafetería donde poder saborear un delicioso y cálido café acompañado por algunas de sus tartas, mientras leemos nuestras compras o alguno de sus libros de las estanterías.

Fachada de la famosa Librería Bertrand


"A aquella hora la luz de Lisboa era blanca hacia el estuario y rosada sobre las colinas, los edificios decimonónicos parecían una oleografía con el Tajo surcado por una pléyade de embarcaciones. También de noche, la bellísima iluminación del castillo convierte el lugar en un enclave absolutamente mágico." 
                                                                        Antonio Tabucchi


Vista desde el Mirador de San Pedro Alcántara
Uno de los miradores con más ambiente porque se encuentra en un pequeño jardín del barrio de Alfama donde
los turistas y los vecinos se mezclan  con naturalidad, mientras hay gente leyendo en un banco, terrazas donde
tomar cervezas o refrescos,  grupos tocando música o jugando al ajedrez.



Los tranvías siempre presentes en las calles, el tranvía 28 es famoso porque hace un recorrido por los
 barrios más emblemáticos.

En el centro de la Plaza de Luis Chiado se encuentra iluminada la palabra LISBOA, es un punto de encuentro
y de fotos para todos los que pasan por allí.

Plaza de Luis Chiado, en el barrio Chiado.
Zona de gran concurrencia y con un gran ambiente festivo aún más en Navidad, rodeados de una bonita
iluminación y de un Papa Noel gigante son la atracción sobre todo de turistas.

Todas las calles del centro estaban iluminadas con diferentes motivos y todas muy  bonitas.

El  Teatro Nacional Doña María II construido 1842
El teatro se encuentra ubicado en la Plaza del Rossio que es el centro neurálgico de la ciudad, en la Baixa.
Toda la plaza se encuentra iluminada con un gusto exquisito y en el centro de la plaza un árbol de Navidad.

Vista de la Plaza de Don Pedro IV, conocida popularmente como la Plaza del Rossio.
La Plaza del Rossio es el centro de Lisboa, siempre se llega a ella desde cualquiera de la siete colinas.

Vista desde el Elevador de Santa Justa, al fondo el Castillo de San Jorge

Elevador de Santa Justa
La cálida iluminación, los adoquines y los adornos convierten a la ciudad en una mágica estampa navideña.

La Plaza del Comercio y el gran árbol de Navidad, supera los 50 mts de altura.
El árbol es espectacular y este año se podía entrar por dentro, en ocasiones había un cuarteto de músicos tocando.



El festival que organizan para despedir el año es muy especial, durante dos días hay montado un espectacular escenario y ofrecen conciertos por la noche gratuitamente en la Plaza.


La noche del 30 de diciembre nos encontramos con una orquesta sinfónica y un tenor y una soprano, nos pareció impresionante!! encontrarnos en un marco tan inigualable .. escuchando unas voces maravillosas... la verdad es que fue emocionante. Una experiencia para repetir.

La Plaza del Comercio es una de la plazas más bellas que he visto. Además situarte allí, en el centro, y contemplar su apertura al río Tajo, por momentos te hace imaginar el gran puerto que fue en el pasado, el gran puerto a las Indias, a América, como epicentro del comercio con el Nuevo Mundo. Lisboa llegó a ser uno de los puertos comerciales más importantes en el control de las rutas de las especies, de la seda y de infinidad de productos.

Ahora contemplamos una gran plaza reconstruida después del terremoto que sufrió Lisboa en el 1755. La plaza se construyó en donde estuvo el antiguo palacio real. Es una plaza con edificios porticados en color albero, con tres lados, uno de ellos abierta al sur, abierta al Tajo, que es la antigua puerta de Lisboa y por donde llegaban los barcos mercantes.

Un gran Arco Triunfal da via Augusta preside la maravillosa plaza. Fue construido para celebrar la reconstrucción de la ciudad después del terremoto. El Arco Triunfal nos da paso a una de las vías más importantes de la ciudad la Rua Augusta.

El gran escenario en la Plaza del Comercio.
La orquesta 
sinfónica preparándose para recibir a los tenores

El  día 31 de diciembre es el plato fuerte de la Nochevieja lisboeta. La mayoría se acercan a celebrarlo en la Plaza del Comercio donde el enorme reloj hace la cuenta atrás para despedir el año. También el Casino, en la zona del Parque de las Naciones, atrae a mucha gente por sus espectáculos gratuitos. En las dos zonas reina un ambiente relajado y festivo, además con el buen tiempo reinante invita a estar por la calle y festejar el último día del año.

En la Plaza del Comercio hay un cordón de seguridad para entrar, registran mochilas, bolsos y no dejan entrar botellas de ningún tipo, pero resultó rápido y fácil, no tuvimos que esperar mucho. La plaza es tan grande que en ningún momento nos encontramos agobiados.
Nos habían aconsejado situarnos en alguno de los laterales de la plaza y así tendríamos más libertad de movimientos, y tenían razón, porque para salir o entrar es más fácil por los laterales que por el arco central.

Empieza la cuenta atrás y .... disfrutamos de un espectaculo genial y un ambiente magnífico!!!



    
   
Un grandísimo espectaculo de Fuegos artificiales dan la bienvenida al Año Nuevo

Grupos locales amenizan el Ano Novo

Y después de una fantástica noche ya sólo nos queda disfrutar de un luminoso Año Nuevo para despedirnos de una Nochevieja inolvidable en Lisboa. Totalmente recomendable!!

El Año Nuevo lo empezamos con un buen desayuno en la Plaza del Comercio y luego un paseo por el río. El día se despertó con una luz espectacular que nos invitaba a volver a recorrer las principales plazas y calles del centro, después un pequeño aperitivo en una terraza para probar el jamón ibérico del Alentejo (presunto de porco preto) y un vino portugués, volvimos a la Plaza del Rossio, a pasear por sus alrededores y a disfrutar del ambiente. Aún siendo primero de año, y después de la fiesta de la noche anterior, el centro estaba lleno de gente y muy animado, la mayoría de restaurantes estaban abiertos y nos decidimos por sentarnos a degustar una vez más el famoso Bacalao y productos del mar, todo buenísimo.















Una de las fuentes del la Plaza del Rossio