martes, 13 de mayo de 2014

La Toscana I. Una ruta por La Toscana y La Umbría



La Toscana.I
La Toscana y los Girasoles

Bolonia

Nuestro viaje comienza en Bolonia (Emilia-Romana) con la llegada del vuelo por la tarde, sobre las 15,00h.,  y después de recoger nuestro coche de alquiler,  nos decidimos a buscar un hotel que no estuviera muy alejado del centro y con aparcamiento. La idea era pasar un día y poder descubrir un poco de la capital de la Emilia-Romana, y desde luego que acertamos. Bolonia nos encantó!! y el hotel un acierto, muy confortable y cómodo, a unos 15 minutos paseando al centro de la ciudad. (Suite Hotel Élite) y con el aparcamiento gratuito para olvidarnos del coche y poder ir andando.
Los soportales iluminados tienen mucho encanto
Esperando para cenar
Paseando llegamos al centro y buscamos para cenar una trattoria con una terraza muy animada, la verdad es que las terrazas estaban todas llenas y la vida nocturna prometía. Nos dejamos aconsejar y probamos una degustación de antipasti con productos locales como la mortadela bolognesa, culatello (parecido al jamón serrano), salame felino, ... y queso Parmigiano Reggiano  acompañado de un vino de Montepulciano, un vino toscano buenísimo.
Antipasti
El restaurante se llamaba "Pane Vino e San Daniele" en la Via Altabella,3  paralela a la Via Rizzoli y a la Piazza de  Neptuno, muy cerca de los monumentos más emblemáticos.

Después de probar diferentes platos y reponer fuerzas con el vino, nos dirigimos hacia la Piazza Maggiore ... y nos llevamos una grata sorpresa, había un festival de cine de verano!! que todos los años se lleva haciendo del 21 de junio al 30 de julio.
Cine de verano en la Piazza Maggiore
"Il Cinema Ritrovato" y ese año se denominaba "Sotto le Stelle del Cinema"

Poder disfrutar en el marco incomparable de la Piazza Maggiore de un cine de verano gratuito, en una noche esplendida y nunca mejor dicho, "sotto le stelle" (que noche la de aquel día) fue un regalo!!. En una de las cafeterías que hay bajo los soportales de la plaza luego nos tomamos un cappuccino, que nos pareció el más exquisito de todos los que habíamos tomado... no es de extrañar, la noche nos había embriagado de "CINE".

A la mañana siguiente, después del desayuno en el Hotel, nos dirigimos temprano a recorrer los monumentos más emblemáticos de Bolonia. Recogimos información y un plano en la oficina de turismo que se encuentra bajo los soportales de la Piazza Maggiore.
Fontana del Nettuno (Il Gigante) como lo conocen los boloñeses, que se encuentra en la Plaza de Neptuno
Hay una leyenda que dice que antes de un examen, el estudiante, tiene que dar dos vueltas a la fuente en dirección contraria a las agujas del reloj para tener buena suerte, como le sucedió al artista Juan de Bolonia, autor de la fuente,  que a partir de este trabajo le vino el éxito.

Bolonia en un día casi es un imposible, pero hicimos un recorrido por los principales monumentos sin pararnos detenidamente en ninguno, la idea nuestra era tener una primera aproximación y volver otra vez para descubrirla en profundidad.

Bolonia está situada entre dos ríos, el Reno y el Sávena y cerca de los Apeninos, es una de las ciudades históricas mejor conservadas y su casco antiguo medieval  es el segundo más grande de Europa después de Venecia. Su Universidad laica, que fue fundada en 1088, se cree que es la más antigua del mundo occidental. "Bolonia la Docta, la Gorda, la Roja" como se la conoce, es  "La Docta" porque hace referencia a su fama de ciudad cultural ya desde el tiempo de los romanos. Su otro nombre "la Gorda" nos refiere a su faceta gastronómica, la tierra de la mortadela boloñesa, los tortellini, su salsa más famosa..., y su nombre "La Roja" nos muestra lo que nada más mirarla descubres, su tejados rojos y el color cálido de sus fachadas y cornisas... y también famosa por haber sido el más importante feudo del Partido Comunista Italiano y de la Resistencia de los partisanos en la II Guerra Mundial.

Soportales y bicicletas
Caminando por todo el centro te das cuenta de la omnipresencia de los soportales, te sientes protegida y a la vez admirada, dicen que hay unos 37km. de pórticos por toda la ciudad. En cada esquina, en cada rincón, se conservan detalles, escudos, artesanados, nombres, puertas ... que nos dejan boquiabiertos. Unas puertas que dejan entrever unos patios interiores esplendidos, llenos de luz y frondosidad. Una ciudad muy acogedora y dinámica que desde el primer momento enamora. También volvimos a visitar la Piazza Maggiore donde se encuentra la iglesia de San Petronio y al otro lado el Palazzo d'Accursio, histórica sede del Ayuntamiento.

Puertas y Patios interiores
Otra de las visitas imprescindibles son las "Due Torri" uno de los símbolos de la ciudad. El nombre de las dos torres son de las dos familias (Garisenda y Asinelli) que pagaron para su construcción, una forma de demostrar el poder del linaje. Se puede subir, (los 500 escalones nos hace pensarlo) y ver desde arriba toda la estructura de la ciudad, los canales,  sus murallas y el paisaje de una de las regiones más bonitas, la Emilia-Romana. 
Después de tanto caminar teníamos ya ganas de comer algo y estábamos por la zona de la Universidad. Debía de ser un día de Graduaciones porque vimos salir jóvenes ataviados con una corona de laurel (laureatos) como símbolo del triunfo académico, la llevan todo el día sobre sus cabezas celebrando un día tan especial. Bueno, pues viendo todo el espectáculo buscamos una mesa en la terraza de un restaurante próximo, el "Cesarina" que resultó fantástico. Lleva abierto desde 1908 y ofrece una comida exquisita típicamente bolonesa.
Ristorante Cesarina, Via Santo Stefano, 19



Después de saborear sus platos y relajarnos un rato, en la terraza nos pedimos unos respectivos caffé expresso y caffé macchiato deliciosamente servidos y nos dispusimos a dar un nuevo recorrido a la ciudad. Aparte del arte, la arquitectura, la gastronomía.... la ciudad de Bolonia tiene unas tiendas llenas de estilo y vanguardia,  y sobre todo disfrutamos porque era época de rebajas (Saldi).

Callejeando y mirando el plano descubrimos que en lo alto de una colina, dominando toda la ciudad, se encontraba el Santuario della Madonna di San Luca, ubicado sobre el Colle della Guardia, un promontorio rodeado de bosques. Se puede subir caminando, unos 3,5 km, por la Porta Saragozza y luego un camino en pendiente, por debajo de un paseo porticado que combina perfectamente los escalones con los descansillos, todo ello protegido del sol de media tarde.
La Madonna de San Luca


La Madonna di San Luca es uno de los iconos cristianos pintados por el Apóstol Lucas, y en el pasado conservados en Constantinopla. Lugar de peregrinaje y desde donde se celebra una romería donde la imagen de la Madonna con el niño es llevada a la Catedral de San Pietro en la que permanecerá una semana y desde donde volverá a salir en procesión después de bendecir la ciudad.

Mapa de la zona
Después de nuestra visita al Santuario y de dar una última mirada desde sus balconadas al paisaje boloñés, nos dispusimos a recoger el coche y empezar nuestra ruta hacia los campos toscanos. Nos quedaban unas 2 horas de ruta hasta llegar a nuestro hotel en Monte San Savino (Hotel Sangallo***). La zona la elegimos como un punto intermedio y bien comunicado (cerca de la autoestrada) y de los diferentes sitios que queríamos visitar. Se encuentra a medio camino entre Siena y Arezzo, la mayoría de edificios son renacentistas y conserva mucho  del entramado medieval con su antigua muralla.

El pueblo nos gustó mucho cuando llegamos, el hotel nos pareció encantador y situado justo enfrente de una de las puertas de entrada a la ciudad amurallada, la Porta di Sopra o Porta Fiorentina (decorada con los cinco roeles rojos del escudo de los Medeci).  Todo el pueblo merece una visita y una aproximación a su historia, que es muy apasionante. 
Desde la ventana de la habitación



Cenamos en un restaurante-pizzeria "Il Cassero" en la Via della Riconoscenza,13-15 frente al hotel. En la terraza había mucho ambiente y en el pueblo se notaban las vacaciones estivales. Luego dimos un largo paseo por el centro del pueblo, por sus calles laberínticas y  empedradas que nos mostraba su pasado medieval y nos llamó la atención algunos edificios que dejaban entrever la importancia que tuvo la urbe en el pasado. Sus palacios, iglesias y claustros... y unas calles estrechas que "desde principios del siglo XVIII fue el hogar de cerca de un centenar de personas cuyas casas se agrupaban en torno a la Sinagoga."


Ruta I: Siena-San Gimignano  

Siena
A la mañana siguiente salimos temprano con destino a Siena, hay unos 52 km. y en menos de una hora estábamos allí. El paisaje por carretera es espectacular merecedor de un sinfín de fotos, trascurre por uno de los valles más famosos de Italia, entre suaves colinas y amplias praderas salpicados de extensos robledales, donde se cultiva uno de los más famosos y reconocidos vinos de este país, el Chianti.
Vista desde Siena de la Basílica de Santo Domingo
Entrar en Siena emociona desde el primer instante, te traslada en el tiempo a su pasado antiguo y medieval. Por muchos es considerada como "la ciudad medieval mejor conservada de Europa." La ciudad tiene origen etrusco y como colonia romana fue fundada en la época del Emperador Augusto. Es sobre el siglo X y XI cuando consigue ser el centro de importantes rutas comerciales hasta que a partir del siglo XIV comenzó su lenta decadencia que culminó en 1555 cuando la ciudad tuvo que rendirse a la supremacía de Florencia, bajo el control de los "Medici".
La Piazza del Campo
Siena tiene una planificación urbana centrada alrededor de la enorme y maravillosa plaza principal, la Piazza del Campo, que tiene forma de abanico. Construida en la zona central donde convergen las tres colinas de Siena. Il Campo está dividida en nueve franjas adornadas con mármol que representan la composición del antiguo gobierno de la ciudad, el gobierno de "Los Nueve" Inicialmente la plaza era un espacio baldío donde se recogían las aguas de lluvia, de ahí su forma y su inclinación. Posteriormente fue un mercado, una plaza pública. Es quizá el elemento urbano más significativo de Siena, por su configuración, su colorido, y su encanto. En ella se celebra cada año una de las fiestas más populares, "Il Palio"  donde dos veces al año se enfrentan las diferentes "contrade" (barrios) en una espectacular y colorista carrera de caballos que atrae turistas de todo el mundo.                       
Piazza del Campo con  la Torre del Mangia y el Campanille al fondo
El impresionante interior del Duomo
Il Duomo de Siena, de Ntra. Sra. de la Asunción, es una obra maestra del gótico tardío italiano. El interior del templo es impresionante por sus columnas y sus combinaciones del mármol blanco y negro, así como  por el trabajo decorativo del pavimento. El púlpito es una de las obras maestras del gótico tardío. Tanto el interior del templo, como el edifico y su fachada principal merecen una visita tranquila y si se puede, guiada.
Il Duomo
Un día para ver Siena resulta insuficiente, el centro histórico fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1995 por considerar que es la encarnación de una ciudad medieval, pero se puede recorrer y comprender un poco el espíritu de la ciudad. Paseando se pueden ver, en verano, colgando de los diferentes barrios los estandartes de sus contrades. Los escaparates, los estandartes y sus estrechas calles adornadas dan un aire festivo y alegre. Comimos en un restaurante del centro, una terraza entoldada junto a una fuente que refrescaba el mediodía toscano. La comida fantástica, "il aperitiv" (un bebida parecida al vermut) y de postre pedimos Panforte, un dulce típico de Siena. 
Panforte

El Panforte, nos llamó la atención en todos los escaparates, porque se parece mucho al 
"Pa de figa"o panfigo  muy típico al País Valencià. En Siena, que muchos de sus habitantes consideran la capital italiana del Panforte, se dice que debe de contener 17 ingredientes distintos, por ser 17 las contradas de dentro de las murallas.
Después de saborear unos deliciosos caffés nos despedimos de Siena con la promesa de un próximo retorno. 
Escaparate de una "pasticceria" en el centro de Siena

La siguiente parada la hicimos en Volterra, a unos 54 minutos de Siena,  famosa por su pasado etrusco y medieval, por su situación estratégica en las disputas por el control entre Florencia y Siena, y ahora también famosa por la saga vampiríca de la novela Crepúsculo, que supuestamente se desarrolla en Volterra. Así que ésta antigua ciudad, amurallada en lo alto de una cima, con callejuelas laberínticas y aires medievales, se llena de excursiones de jóvenes seguidores de la novela. 

San Gimignano visto desde lejos impresiona, un conjunto de Torres medievales se alzan en el horizonte como una metrópoli contemporánea, como el New York del Medievo.

El perfil de las Torres anocheciendo
De Volterra a San Gimignano hay unos 30 km. y en una media hora llegábamos, estaba atardeciendo, y la luz  que había entre anaranjada y azul le daba un encanto especial al perfil de las Torres. 
Antiguamente llegaron a tener 72 torres, de las que se conservan sólo 14. En otras ciudades, por causas de derrumbe, guerras, catástrofes naturales o cambios urbanísticos se conservan muy pocas Torres, como es el caso de Bolonia y Florencia.
Las Torres fueron construidas para demostrar el poder y la fuerza entre las familias aristocráticas rivales en los siglos XII y XIII. Aparte de defensivas tenían también un carácter jerárquico, las más altas pertenecían a las familias más poderosas.
Entrar a la ciudad por la Vía San Giovanni ofrece el mejor recibimiento, y entre iglesias y fachadas antiguas, a modo de corredor nos llevó a una primera plaza que és una de las dos que articulan el centro urbano, la Piazza della Cisterna, que debe su nombre al pozo de piedra que conserva en ella.
La otra plaza, la Piazza del Duomo, es donde se encuentra la catedral (Duomo) y el palacio de la gobernación Palazzo Nuovo del Podestà que ahora alberga la oficina de turismo. Al lado se encuentra la Torre Grosso que se puede visitar y subir los 218 escalones para contemplar una vista panorámica de la ciudad.
Piazza della Cisterna

Nos quedamos a cenar en una de las terrazas de la Piazza della Cisterna (Bar La Cisterna) nos pedimos unos antipastti y unos vinos, y es en esos momentos, cuando los autobuses de turistas se van yendo, que el pueblo tiene un ambiente festivo y veraniego. Una de las razones por la que nos gusta alquilar un coche es por esto. Al anochecer, en verano, los pueblos de la Toscana tienen un encanto especial, te envuelven con la iluminación, el arte, la arquitectura, sus aromas, sus vinos...  y poder disfrutar de estos momentos tranquilamente no tiene precio.





Ruta II: Perugia - Assisi  (Umbría) "Il cuor verde d'Italia"
Vista desde la carretera del Lago Trasimeno

A la mañana siguiente salimos temprano para poder aprovechar bien el día, compramos algunas provisiones en el pueblo para poder hacer un picnic, y nos dirigimos por la autopista dirección Perugia. La idea era parar a mitad del camino en el Lago Trasimeno para poder contemplar uno de los escenarios más emblemáticos de los enfrentamientos entre Roma y Cartago, en la II Guerra Púnica, donde el general cartaginés Aníbal Barca en el 217 a.C. derrotó a las legiones romanas lideradas por el cónsul Cayo Flaminio, el cual pereció en la batalla. 
El Lago Trasimeno es el cuarto mayor lago del país y se encuentra en la región de la Umbría. Tiene tres islas Isola Maggiores, Isola Polvese, Isola Minore, hoy en día es una Reserva Natural regional, y los pueblos de los alrededores son un destino vacacional muy popular. En verano hay un servicio regular de transbordadores que cruzan el Lago para llegar a las islas desde Castiglione  del Lago en donde hay un aparcamiento de pago.
Castiglione del Lago destaca sobre una colina, rodeado por tres de sus lados por agua, con una fortaleza del siglo XIII que se ve desde lejos. El Castillo y la muralla medieval se consideran un claro ejemplo de la arquitectura militar de la Umbría.
http://es.wikipedia.org/wiki/Castiglione_del_Lago
http://es.wikipedia.org/wiki/Umbr%C3%ADa_%28Italia%29


Perugia
Una de la puerta de entrada a la ciudad
La capital de la Umbría, Perugia se encuentra situada en lo alto de una colina y para entrar en ella lo mejor es aparcar en la entrada en el aparcamiento público, y subir por las empinadas calles y escaleras que nos conducirán al casco antiguo, directamente al Corso Vannucci, la artería principal de la ciudad.  En la subida, las casas se apiñan unas a otras en un entramado medieval que sinuosamente se adapta al territorio. Muchas de estas casas tienen terrazas y balcones asomándose al paisaje umbro. Nos paramos en una terraza Del Sole "una terrazza sull'umbria"con vistas para hacernos el aperitivo y refrescarnos, pero una vez allí, sentados en la terraza con una panorámica impresionante de Perugia y de todo el valle, nos decidimos a pedir algo más contundente y así poder seguir aprovechando la mañana. El restaurante "Del Sole" en Vía della Rupe, 1 fue un acierto, nos recargó las pilas con esas vistas privilegiadas y el buen servicio.
Piazza del IV de Noviembre y la Fontana Maggiore
 Siguiendo la calle se llega al Palacio de Priori y a la Fuente Mayor ubicada en una animada plaza donde ejerce el atractivo de ser punto de encuentro. Esta Fontana Maggiore se dice que es una de las joyas medievales que existen en toda Italia, obra de los hermanos Pisano. La Plaza del IV de Noviembre forma un conjunto monumental que ejerce como centro social de la ciudad teniendo la fuente y el Palacio de los Priores, de los siglos XIII y XIV, como símbolo del poder civil y sede de la Galería Nacional de Umbría, la más importante colección de pinturas umbras, donde destacan obras de Perugino. La Catedral da a un lado de la plaza y en un lateral se encuentra el Púlpito de San Bernardino, desde el cual predicó el santo.
Fachada del Palazzio y el Púlpito
El interior de la "Pasticceria Sandri"

En el corso Vanucci se encuentra la "Pasticceria Sandri" famosa en toda la zona por sus deliciosos dulces (una especie de mazapán), por sus frutas confitadas, sus tartas de chocolate, también son famosos sus vinos, bueno, sí he de ser sincera, para picar cualquier cosa tenía muy buena pinta.
Tiene terraza, pero entrar dentro del establecimiento merece la pena, su decoración en madera, sus vajillas, sus pinturas y lamparas le dan un ambiente de un café del siglo XIX, desde luego fue fundado por la familia Schucani en 1860. Un sitio muy recomendable, nuestro caffé capuccino fue exquisito.
Foto de la antigua tienda en la plaza y  al lado  una envoltura del famoso bombón

Otra de la visitas imprescindibles para los amantes del chocolate es a la tienda de los famosos bombones "BACI" la Perugina. Se encuentra en la misma plaza y de ella salen excursiones organizadas para visitar la fábrica de chocolates. De esta fábrica salen los miles de bombones rellenos de avellana y chocolates que se distribuyen por todo el mundo. "Dillo con un Bacio" es famoso porque en cada bombón viene envuelto con un poema de amor. La historia de la fábrica es muy curiosa.

https://www.baciperugina.it/ 
https://www.perugina.it/Templates/PaginaFlashConMenuHTML.aspx?pageid=321&sectionid=32
http://www.elcomercio.com/sociedad/bombon-Baci-Perugina-cumplen-anos-chocolate_0_798520202.html

Os había comentado el ritual de "La Passeggiata" para los italianos, tanto Florencia como Siena compiten por elegancia y glamour, pero en Perugia este ritual es casi sagrado a última hora de la tarde, es en el Corso Vannucci donde hay que estar. "En ningún otro lugar el ritual atemporal de ver y ser vistos durante el paseo de la tarde puede ser experimentado tan plenamente como en Perugia. (...) Observe la elegancia y la personalidad de los peruginos, que salen a la calle para detenerse, charlar, gesticular y discutir sobre los resultados del fútbol y controlar la última moda, ...." como cuenta Patricia Schultz en su libro de viajes.
Toda Perugia merece una visita relajada y tranquila, su pasado etrusco conserva improntas en sus murallas y su estructura medieval encandila al visitante que puede perderse entre sus calles, sus puertas, su arquitectura, su arte... y sus aromas y sabores. Una joya en el centro de la Umbría.
http://elpais.com/diario/2009/01/17/viajero/1232230088_850215.html 
http://www.italia.it/es/ideas-de-viaje/ciudades-artisticas/perusa.html

Asís

Un paisaje espectacular y allá a lo lejos Asís
Llegar por carretera a la ciudad de Asís, atravesando el paisaje umbro, es una experiencia llena de sensaciones. Los diferentes colores del campo, entre arbolados y cultivos, te van acompañando desde la ventana. Luego, los diferentes olores entre húmedos y aromáticos te invaden. Y por último, el cielo, cambiando en el horizonte el paisaje, entre la montaña y el valle en un juego de colores, consigue emocionarte.

La llegada a Assisi impone desde el primer momento. La imagen de la Abadía sobresaliendo entre las montañas con un cielo impresionante consigue una de las estampas más evocadoras del pasado medieval y espiritual de nuestra historia.
Vista de Assisi desde la carretera
Entrar en Assisi al atardecer, con un cielo gris cambiante haciendo un juego entre claro y oscuro, contribuyó a remover todo lo que había leído sobre el paisaje umbro. Me habían hablado de la niebla que invade el territorio, como bocanadas de bruma, de los claro/oscuro que crean un color especial que inunda los campos, y también me habían hablado de las diferentes sensaciones que crea en el visitante que se acerca a ella. La espiritualidad se palpa en el ambiente, no solo por la cantidad de peregrinos (Vía Peregrina de Gubbio a Asís) que diariamente entran en el pueblo, sino también por la ubicación y recogimiento del sitio. También me habían contado el impacto que causo en Pier Paolo Pasolini el estar hospedado en una celda de la Abadía,  en un congreso sobre cine, y encontrarse con Juan XXIII y cómo después decidió rodar un film "El Evangelio según San Mateo" y también sobre una de las filósofas contemporáneas agnósticas y más comprometidas, Simone Weil que en una de sus cartas dijo: “En 1937 pasé en Asís dos días maravillosos. Allí, sola en la pequeña capilla románica del s. XII de Santa Maria degli Angeli, incomparable maravilla de pureza, donde tan a menudo rezó San Francisco, algo más fuerte que yo me obligó, por primera vez en mi vida, a ponerme de rodillas”.

Todo lo que vas aprendiendo antes de llegar a un sitio consigue que cambies la mirada, ya no  ves lo que te enseñan en las guías turísticas, tienes una mirada que se enriquece con multitud de detalles, una mirada personal.
Una imagen evocadora de la llegada de las Cruzadas de Francisco a Asís 
El interior de la Basílica
 

En septiembre de 1997, un terremoto destruyó parte de la Basílica y de los maravillosos frescos de Giotto (s.XIII) que cubrían el techo. Después de cinco laboriosos años consiguieron restaurarlos fragmento a fragmento y devolverle su esplendor.
Para subir a la Basílica, nosotros  entramos en Asís y circunvalamos la ciudad,  entramos por la parte de atrás, vas subiendo una colina y al final hay un aparcamiento, de monedas, y caminando un poco  por un camino, entre arboles, entras a la Basílica y todo el recinto de la Abadía, luego vas bajando por el pueblo.















 La historia de San Francisco de Asís y de su compañera Santa Clara es una de esas historias que el cine nos ha mostrado con un variado abanico de miradas cinematográficas. Con San Francisco, y su voto de pobreza, la Iglesia tendrá uno de los mayores conflictos que le empujará a reformarse, surge un nuevo movimiento que predica la pobreza y la vuelta a la Iglesia primitiva las "ordenes mendicantes". Os dejo un trozo  de una película que  tuvo en su día mucho éxito, por su banda sonora y por su magnífico director, fue "Hermano sol, hermana luna" de Franco Zeffirelli en 1972. Esta secuencia corresponde al inicio de la película, donde se ve a Francisco llegando a su ciudad Asissi, cubierta de esa espesa niebla, destrozado por todo lo que ha visto en las cruzadas...  esa imagen también aparece a la entrada de la Basílica representada en una escultura de un Cruzado abatido. 


El paisaje en Asís es más contenido, más austero, no como la omnipresente Toscana que lo eclipsa todo, rodeado de bosques y extensiones agrícolas que van acompañando, a las faldas de los Apeninos, a un sinfín de  pueblos medievales que, encaramados en las colinas, siguen la Vía Flaminia, la antigua calzada romana que atraviesa todo el valle.
Campos cultivados, cipreses y pueblos amurallados